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Siempre aparecen en el top 3 de las bebidas de mayor consumo en el mundo y entre ellas se ha sembrado una rivalidad, aunque sus mercados son diferentes.

foto te y cafeEl té, cuyos orígenes son orientales, goza de la buena fama que le otorga su entorno medicinal, en tanto el café, que por años no tuvo ese contexto, ahora devela características que le dan una oportunidad como producto de propiedades beneficiosas para la salud.

Pero podríamos decir que ese no ha sido el factor que las ha llevado a ser bebidas tan populares. Tres elementos juegan a su favor. El primero, la aceptación social. A excepción de otras preparaciones como los licores, sometidas a un segmento de consumo de personas adultas, el té y el café tienen no tienen un límite de edad para empezar a tomarlo.

El estilo de vida es otro ingrediente que las proyecta y les imprime nuevos valores asociados a la cotidianidad y los negocios, donde otro tipo de competencia, como las gaseosas se quedan cortas.

Pero sin duda el de mayor peso es el cultural. Mientras que el té está arraigado a las costumbres de países orientales como China, el mayor productor mundial, Brasil y Colombia, que ocupan la posición uno y tres en la escala de exportaciones de café, han convertido sus cultivos en la esencia de una sociedad diferente que ha desplegado sus alcances  hacia aspectos relacionados con la arquitectura, las tradiciones y la especialización de la labor.

Mercados diferenciales

Muchas revistas especializadas han hablado sobre la rivalidad a nivel de consumo que existe entre el té y el café y dentro de su análisis han advertido sobre las bondades de cada bebida y las preferencias de los países por su consumo.

kos 326724 640La prelación por uno u otro sabor cambia y cada uno se ha convertido en epicentro económico del país donde se produce.

En un listado de uno a diez, el primer lugar de consumo de café lo tiene Finlandia, con un índice per cápita de 2.64 tazas por día, seguido de Noruega, con 1,98 tazas por día. Se suman a esta lista Países Bajos, Eslovenia, Austria, Serbia, Dinamarca, Alemania, Bélgica y Brasil, respectivamente.

Sin embargo, Estados Unidos, por nivel de población, es el país que mayor importación hace del grano. En ese sentido, es el principal cliente comercial que tiene Colombia en el mundo.

De acuerdo a los analistas económicos,                el café es la segunda mercancía más comercializada del planeta. Se mueven alrededor de los cinco continentes, 10 mil millones de kilos de café por año.

Por su parte el té tiene sus mayores cifras de consumo en Turquía, con un consumo per cápita de 3,14 kilos por año, seguido de Irlanda, con un 2.18 y Gran Bretaña con 1,91. Esta lista también la componen Rusia, Marruecos, Nueva Zelanda, Egipto, Polonia, Japón y Arabia Saudita.

El café y su relación con Colombia

tierra café sieteA pesar de que fue el producto de mayor exportación por excelencia durante muchas décadas, el café colombiano no está hoy en los primeros lugares. Pero hoy la mirada es otra, porque en el mundo, este país sigue siendo reconocido por sus cultivos y por su gran cultura en este sentido.

Uno de los últimos aciertos que fija una mayor promoción del producto en el mundo fue la reciente designación que obtuvo de la Unesco al declarar el Eje Cafetero, como patrimonio inmaterial de la humanidad a partir de su Paisaje Cultural Cafetero.

Esa distinción que parte de la forma y la manera en que se cultiva el café y todo el arraigo cultural en otros aspectos como la forma de vida, la arquitectura y el florecimiento de tradiciones en el sector central del país, abrió una nueva puerta para que Quindío, Caldas y Risaralda pudieran ser el centro de atracción alrededor de una de las bebidas más populares y de mayor consumo en el mundo.

Té o café, competencia o complementariedad

Como lo pudimos ver, ambos tienen mercados diferentes y aunque son bebidas distintas tienen un grado de semejanza que se observa en su preparación, en su especialización, en los sitios donde se consumen y en la forma de involucrarse en el estilo de vida de las sociedades donde ya tienen un sitial.

En oriente u occidente no conciben un momento en la tarde, una conversación amena o un negocio sin un buen café o un té. Ambos productos están hechos para alegrar diferentes horas del día.